No voy a llenar de sentido algo que no lo tiene: aunque sea verdad. No lo tiene. Las hojas son papel moneda, ya lo son. Sucede cada día. La fórmula sirve para todos. ¿Quién podrá afirmar lo contrario? ¿Quién podrá accionar el interruptor, quién detener la maquinaría? La fórmula sirve para todos.
Desde el fondo, se acerca, tropezando: lo impropio.

3 penetraciones:
Jajaja, pobrecito. Tienes que trabajar ahí dentro cuando todo y todos son auténticos dinosaurios y huelen a paleolítico inferior... Yo solía ir a recoger el libro y luego pasaba por el despacho de Gimferrer, que me recibía con las largas patas sobre la mesa, leía el informe, lo comentaba y a continuación largaba una parrafada erudita muchas veces trufada de maldades y cotilleos a cuenta de autores diversos, rivales en su mayoría.
Lo importante de estas oportunidades es acertar a encontrar la vía de escape. O dicho de otro modo, lo mejor de estas oportunidades laborales es poder hablar de ellas ya en pasado.
creo que el asunto no es que la vida, como las novelas, se detiene en lo que menos importante. el tema es que me parece que la vida, a diferencia de las novelas, jamas se detiene, nisiquiera en lo que no importa. me gustó la reflexion medio epistolar. "saludos cordiales"
Hola Liu!
Cómo siempre: sabias son tus palabras. De momento me está sirviendo para ver cómo es "ese mundo" y preguntarme si realmente me interesa.
Hola Larza!
Cuánto tiempo. Te doy toda la razón: el cuento, como dice Piglia, tiene sentido por el final.
Pero la novela tiende a englobarlo todo, si el cuento hiciera eso ya no sería un cuento, la extensión se alargaría, se convertiría en otra cosa, en una nouvelle, quizá, o en una novela corta.
La novela es más amorfa, por eso la comparé con la vida (me está saliendo muy pedante este post: demasiadas veces he utilizado la palabra 'vida'). Producen sentido, la ilusión al menos, en tiempo real. En presente. Y ambas algún día, tienen que acabar.
Saludos cordiales,
Bel
Publicar un comentario en la entrada